Recientemente me he comprado un ordenador nuevo. Mi antiguo ordenador es demasiado potente y estable a día de hoy como para apagarlo para siempre y dejar que el tiempo lo consuma, pero tampoco quiero mantener una torre, un monitor y un teclado en mi mesa teniendo en cuenta que no los voy a usar dado que mi nuevo ordenador es un portátil. Con el fin de darle una segunda vida al ordenador he preferido instalarle una distribución de GNU/Linux y activar un servidor SSH.
Por medio de un servidor SSH puede utilizarse de manera remota la terminal de un sistema operativo Linux, del mismo modo que se utilizaría estando delante por medio de un TTY (Ctrl+Alt+F1) o de la consola típica de la interfaz gráfica. Lo único que cambia es que no estás delante del ordenador, sino a través de Internet. Gracias a esto, puedo aislar mi ordenador, dejándolo por ejemplo en el sótano, pero trabajar con él desde el resto de la casa, o desde cualquier sitio del mundo gracias a que está conectado a Internet.